La historia de la relojería: los modelos más emblemáticos de Cartier

Christopher Beccan
08.03.2019
La historia de la relojería: los modelos más emblemáticos de Cartier

 

Cartier es una marca de renombre asociada fundamentalmente con la joyería. Pero no nos equivoquemos. Si bien, Cartier es una de las casas de joyas más famosas del mundo, sería un descuido por nuestra parte olvidarnos de su papel pionero en el ámbito de los relojes de pulsera. En 1847, Louis Cartier heredó el taller de su mentor en París; el resto, como se suele decir, es historia. La marca Cartier se ha ganado el respeto dentro de la relojería por haber aumentado la popularidad de los relojes de pulsera. Previamente, los instrumentos preferidos para indicar la hora eran los relojes de bolsillo. Aunque ya había otras compañías fabricando relojes de pulsera, Cartier fue la primera en comercializarlos y convertirlos en el accesorio indispensable que representan a día de hoy. En este artículo echaremos un vistazo a algunos de sus modelos más icónicos, así como a uno que creemos que tiene el potencial de convertirse en un futuro clásico.

 

El Santos-Dumont

 

El Santos fue el primer reloj de muñeca práctico creado y diseñado por Louis Cartier. Alberto Santos-Dumont, aviador y amigo de Cartier, acudió a él para hablar de la necesidad de tener relojes que se pudieran leer mientras se pilotaba un avión. Louis Cartier volvió a su mesa de dibujo y halló una solución. En 1904, Santos-Dumont surcó los cielos con un reloj ceñido a la muñeca. No se trataba de un reloj de bolsillo adaptado, sino de un auténtico reloj de pulsera. El diseño era simple: un reloj cuadrado con esquinas redondeadas y asas integradas. En 1911, Louis Cartier decidió comercializar el Santos-Dumont. Más de un siglo después, el Santos apenas ha cambiado y continúa siendo un modelo muy apreciado.

 

El Tank

 

Tras el éxito del Santos, Louis Cartier se embarcó en la misión de crear otro reloj de pulsera. En 1917, el Cartier Tank salió a la luz. Se dice que Louis Cartier diseñó el Tank durante la Segunda Guerra Mundial, inspirado en el tanque de Renault. Eso explica tanto su nombre como su parecido a un tanque visto desde arriba. El Cartier Tank está disponible con un diseño cuadrado o rectangular, ambos con una correa integrada. Existen numerosas variaciones del Tank, como la Cintrée, Basculante, Solo, Française y Anglaise. Todas ellas tienen en común el icónico diseño del Tank, que, al igual que el del Santos, apenas ha cambiado hasta el día de hoy.

 

Tortue Mono Poussoir

 

Los dos modelos mencionados anteriormente tienen un aspecto en común: ambos son relojes sencillos que solo indican la hora. Sin embargo, Cartier tiene mucho más que ofrecer. En 1982, introdujo el Tortue Mono Poussoir. A diferencia del Santos o el Tank, la caja de este reloj tiene forma de tonel y recuerda a una tortuga, de ahí el nombre Tortue. Los primeros ejemplares incluían un movimiento desarrollado a partir de una asociación entre Cartier y Edmond Jaeger (Jaeger-LeCoultre). Allá por 1907, firmaron un contrato que concedía a Cartier derechos exclusivos sobre todos los movimientos de Jaeger con complicaciones. Esto muestra lo visionario que era Cartier.

El diseño del Tortue se reconocía sin duda como un Cartier, pero incluía dos subesferas y un pulsador único que daban lugar a un cronógrafo más clásico y elegante. Si bien el Tortue no era un pilar del catálogo principal de Cartier como el Santos y el Tank, reapareció en la década de 1990 a través de lo que se conoció como CPCP (Collection Privée, Cartier Paris), una serie que estuvo en el mercado durante solo 10 años. Una de las primeras piezas de esta serie fue una fiel recreación del Tortue Mono Poussoir.

 

El Drive

 

El Drive quizá sea el único modelo moderno de Cartier dirigido directamente a los hombres. Aunque Cartier ha producido múltiples relojes deportivos masculinos durante los últimos años, nunca han dado la sensación de ser auténticos Cartier. Como sabemos, la marca tiene fama de crear relojes elegantes, y creemos que el Cartier Drive de 2016 está destinado a convertirse en un clásico. ¿Por qué? Su delgada caja de 40 mm, con forma de cojín, es refinada pero muy masculina. Logra mantener la elegancia al tiempo que le aporta un toque deportivo. La esfera guilloché es un placer para la vista. Se dice que tanto esta como la corona con forma de tornillo están inspiradas en las rejillas del radiador de los coches antiguos, de ahí el nombre Drive de Cartier. A diferencia de los otros modelos mencionados, cuenta con un calibre de fabricación propia de Cartier, lo que indica lo lejos que ha llegado la marca desde sus orígenes. El Drive es uno de los mejores relojes de pulsera modernos que la casa ha producido en los últimos años. A pesar de haberse introducido hace solo un par de años, su diseño es atemporal. Es por esto que creemos que será un futuro clásico.

 

Resumen

En resumidas cuentas, Cartier es mucho más que un fabricante de joyas y relojes. Durante el siglo pasado, ha redefinido la manera de llevar relojes con sus atrevidos e icónicos diseños y sus innovadoras ideas. Sus relojes están tan bien diseñados que han trascendido el nivel de reloj de pulsera para convertirse en símbolos de estatus portados por algunas de las personas más importantes de la historia.

 

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